Un travestis bailarín en la cuidad de Madrid

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A pesar de la trasformación que me había hecho y que siempre había querido, algo en mi seguía incompleto, probé muchas experiencias, una cada vez más diferente a la otra, no quería ser igual a todas las demás transexuales de Hot Travestis de Madrid, por el contrario quería tener algo que me hiciera sentir segura y libre de peligro.

Ser un travesti en la capital, Madrid

Cierto día me fui a liberar un poco de estrés y llegue a un pequeño lugar donde el ambiente se sentía un poco familiar ya que no era la única travesti que estaba ahí , pero tan solo quería despejar mis pensamientos y pensar en que realmente era lo que necesitaba.

Al fondo se enciende un tv y observe un erótico baile que practicaban unas mujeres muy sensuales, por mi cuerpo se estremeció una sensación de adrenalina que me llevo a pensar esto es lo que tanto he deseado y no lo había notado.

Al día siguiente a primera hora visite una academia de baile solicitando los requisitos necesarios para su inscripción y así fue como pasaba horas practicando bailes eróticos, puesto que quería ser el travesti que mejor bailara en la cuidad de Madrid.

Un travesti algo inusual

Por primera vez me sentía completa, me llenaba lo que hacía, no pensaba en más nada, podría pasar horas bailando y nunca me cansaba por el contrario mi cuerpo se llenaba de mucha adrenalina y me daba una energía que nunca había sentido.

En ciertas ocasiones salía a sitios nocturno y ofrecía mi baile como parte de show así se fue corriendo la voz y cada vez más eran las personas que le gustaba verme bailar

En realidad no dañaba a nadie con lo que hacía solo drenaba de mi todo mi potenciar de energía a través de un baile, pero fue en unas de esas tantas veces que se acercó una fina mujer alardeando mi trabajo, ofreciéndome un dinero extra a cambio de bailar en sus negocio puesto que eso haría que le fuera más clientela, sin embargo le dije que yo solo lo hacía por hobbie, pero aun así insistió diciéndome que de aquél lado de la cuidad podía conseguir una mejor oportunidad de vida, me dejo su número y me dijo que lo pensara bien.

Al día siguiente meditando sobre aquella propuesta me puse a pensar y pensé, aquí solo soy una simple travesti bailarín de la ciudad de Madrid.

Levante el teléfono y marque a aquel número para aceptar la proposición y no me arrepiento para nada, ya que aquello era un lugar hermoso, muy distinguido, comencé a usar un atuendo diferente y lo mejor era que podía tener a mi alcance todo lo que quisiera, por fin mi vida estaba mucho más completa me sentía segura y lo mejor era que por fin había conseguido aquello que tanto me gustaba y realizaba dignamente como era el baile, porque así somos los travestis en la ciudad de Madrid, decididos, apasionados, muy complacientes y capaces de satisfacer cualquier necesidad bien sea propia o ajena.

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